La discordia de los anillos

Todo comenzó cuando mi mamá me dio un anillo que era suyo, lo tuve un tiempo hasta que se me perdió en la Villa La Cubanita, en la Ciénaga de Zapata en abril del 2015. Luego cuando vino mi hermano Ale en junio me compré uno de los que dan vueltas de plata y de tréboles. Lo estuve usando varios meses hasta que a principios del 2016 se me perdió en unos arbustos de mi escuela Ramón Mathieu González. Cuando vino Ale en marzo del mismo año me fui a comprar otro, pues ese se me había perdido, incluso lo fui a buscar varias veces, pues yo vivo frente a mi escuela. El que me compré era igual de vuelta, pero por debajo de plata y por arriba de oro y de estrellas.

Entonces acabado de comprar ese encuentro el otro, pues pasé por ese arbusto y lo vi sin tener que buscar mucho. Entonces ahora tenía 2 anillos. Al principio estaba gordo y me quedaban normal pero después bajé de peso y se me caían. Los usé hasta principios de este año 2017, cuando se me perdieron en el interior del sofá de mi casa. Estuve como 3 meses sin anillos y un día me puse a buscar en el sofá y encontré el de plata. Todo perfecto sin problemas. Pero el pasado lunes 10 de julio de 2017 me puse a buscar el de oro, para el cual pasé mas trabajo y lo encontré. Lo tuve puesto y cuando me iba a acostar, alrededor de las 3:30 a.m. me quité el de plata y el de oro no me salía, pensé que no era algo grave. Entonces fui para el baño a tratar de quitármelo con agua y jabón pero no salía. Entonces me dije a mi mismo esperar hasta la mañana. Mi idea era cuando me despertara llamar a mis padres, pero si no fuera porque a las 8:00 a.m. mi mamá me despertó sin querer se me hubiera puesto peor, pues tenía el dedo morado e hinchado. Entonces mi mamá intentó quitármelo, con agua, con jabón, con aceite, con una pinza, con fomento, incluso su chofer la ayudó. Luego llegó mi papá y nada. Bueno, me llevaron para el Pediátrico y ahí el pediatra dijo que iba a buscar una herramienta en el almacén y nos pusimos a hacer la cola. La suerte fue que un amigo de mi papá, Mandy apareció y dijo que fuéramos para su casa, al lado del Seminario, donde mi papá parquea. Ahí sacó una pinza que es especialmente para anillos y con tremendo dolor me sacó la parte de arriba. Luego le metió una pila de herramientas y sacó la parte de abajo, pero les juro que nada me había dolido más en mi vida. Luego me llevaron para la casa. Mi mamá tenía una reunión y no pudo ir, pero me salvaron el dedo. En la casa me puse fomento y bajó un poco la hinchazón, pero hasta el otro día no mejoró bastante. Al principio no podía moverlo e incluso ahora todavía me lo siento un poco raro, pero ya está sanado. Más nunca me vuelvo a poner un anillo.

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Acerca de César Enrique Roche Torres

Soy un adolescente de Matanzas, Cuba, aficionado a los deportes, pero todavía no he decidido qué voy a ser cuando crezca. Este blog lo empecé cuando tenía 11 años.
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